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INDEPENDIENTE: Las contradicciones de ganar.

Rodrigo Tamagni Por: Rodrigo Tamagni Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Está claro que queremos ganar. ¿Sirve el triunfo así, con las dudas arbitrales y el mareo del equipo? Obvio que había que sumar de a tres para seguir metidos, pero ¿tenemos chances de pelear con la imagen que venimos dejando? La victoria, y sus contradicciones

Yo quiero ganar. Yo no quiero ganar así. Pero igual quiero ganar. La contradicción de estas afirmaciones resumen el absurdo que recorre las entrañas de todos. Lo instintivo es el triunfo, casi como respirar. Es la lógica. Sin ningún tipo de preámbulo. En su estado puro, no tiene sentido estar contrariado después de ganar. Pero hoy sí.

Patronato enfureció una línea que, tarde o temprano, se volverá en contra. Es un argumento casi irrefutable. Quizás podamos disentir en pequeños dilemas o detalles, pero no en el global del análisis. Jugando así, dependiendo de interpretaciones de árbitros tan dudosas como el rendimiento del equipo, no vamos a llegar demasiado lejos.

¡Claro que había que ganar! Pero también se pone de manifiesto que Independiente no está jugando bajo ningún razonamiento convincente. Porque ese Cebolla que debería ser clave deambula de lesión en molestia. Porque el técnico lanza mensajes en las prácticas semanales y en la previa de los partidos con equipos un tanto incoherentes. Porque a veces apostamos al pelotazo para que Denis la baje, otras a un equipo volcado al ataque que se descompensa más que lo que genera y por momentos nos ahogamos en la búsqueda del Independiente profundo que entusiasmó.

Ojo, si no vio los últimos tres partidos y simplemente observó los resultados más esta crítica, pensará que Independiente tiene una enorme cantidad de variantes. Pero no, el Rojo la pasa mal. No conoce su identidad y todavía no le dieron el análisis de ADN. Aunque, claro está, que todos sabemos que es más o menos evidente a lo que puede jugar este equipo. Porque ya lo demostró con Almirón y, por varios momentos, con Pellegrino.

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"GRAN CAMPEÓN") PUNTAJES: “Que el árbol no tape el bosque”

Por: Julián Barral; WWW.ELGRANCAMPEON.COM.AR.

Los de Mauricio Pellegrino, hilvanaron su tercer triunfo consecutivo, en condición de local, ante Patronato, con un tanto de Denis y otro de Cuesta, pero aún no logra afianzar su idea de juego y, por varios momentos, la pasa mal ante sus rivales. En “¡Independiente, el Gran Campeón!”, te dejamos los puntajes:

Martín Campaña (4): De los tres partidos, el más flojo. A su negativa condición de no saber jugar con los pies, sumó errores conceptuales que trajeron peligro a su arco. En el primer tiempo, dos: La primera, un  balón cruzado, al ras del suelo, que el arquero desvía con los pies, tirado en el suelo, cosa que pudo haber evitado, ya que no había nadie que pueda anticipar; la segunda, una entrega comprometida a Pellerano, que derivó en una seria chance de gol. En la parte complementaria, no sufrió mayores sobresaltos, pero destacó con un buen achique, a un delantero cuando se iba solo.

Gustavo Toledo (4): Flojo partido del lateral por derecha, que complicó en algunas oportunidades su sector, ante la subida de los jugadores de Patronato y no estuvo fino a la hora de pasar y descargar. Se sumó poco al ataque y, en la mayoría de las veces, lo hizo con poco criterio.

Hernán Pellerano (4): Aún le falta, mucho, para volver al nivel del semestre pasado. Casi siempre un tiempo más pausado que los demás, no supo cómo controlar a los delanteros adversarios y, algunas, terminó vencido ante la soltura con la que disputaba los balones. En el segundo tiempo, terminó jugando de cuatro, ante la salida de Toledo, y levantó un poco su nivel.

Víctor Cuesta (6): El más sólido de la zaga central. Él es el encargado de levantar a su compañero cuando está caído. Buenos cruces, bien en la salida, férreo por arriba, es un tronco y es difícil tumbarlo. Fue de villano a héroe, ya que en la jugada previa al gol de la visita, no está marcando su zona. Sin embargo, hizo delirar a toda la gente del rojo, con su tanto que significó la victoria.

Nicolás Tagliafico (5): La misma vehemencia de siempre para disputar cada balón, arriesgando todo, hasta el propio cuerpo, a la hora de pelear por la tenencia del mismo. Sin sobresalir tanto, cumplió defensivamente, aunque no pasó con tanto peligro al ataque.

Diego Rodríguez (4): Otro de cotejo medio pelo. Estuvo bien en la marca, mordiendo como su tarea lo indicaba, haciendo bien los relevos cuando Méndez lograba soltarse, pero no fue tan correcto a la hora de la entrega, donde reinó en él la imprecisión.

Jesús Méndez (3): De los puntos más bajos en el equipo. No fue eje, no fue sostén ni cerebro en ataque y equivocó varias entregas hacia sus compañeros. No desarrolló de correcta manera su función y hasta parecía nervioso con la pelota en los pies.

Rodrigo Gómez (3): Fue el primer cambio y esto es la conclusión de su pésimo partido. Asentado sobre la banda derecha, nunca fue desborde, ni pase claro, cosa que buscó el entrenador con su inclusión. Lo único destacado, fue un peligroso tiro libre, que descolgó Bértoli.

Martín Benítez (4): No es el del anterior semestre y se nota. Jugó por la banda izquierda, para aprovechar el perfil cambiado, sumar su velocidad con la gambeta y desequilibrar. Desgraciadamente, no sucedió nada de eso y terminó encasillado en su zona, con mucho firulete, pero con poco vértigo en sus jugadas.

Diego Vera (7): El mejor de la cancha. Entiende a la perfección todos los movimientos del delantero: Cuándo salir, cuándo entrar, cómo pivotear, tiene visión y termina siendo de lo más punzante en Independiente. Siempre presente para recibir el balón, acomoda su cuerpo, pasa y se hace insoportable para los defensores rivales. Un todo terreno el charrúa.

Germán Denis (6): Fue la referencia de área en ataque y el centrodelantero neto del equipo. Los primeros minutos los vio desde lejos, muy aislado y con poco contacto con el balón. Finalizando la primera parte, apareció para que le hagan el penal y lo cambió por gol, en un momento en que las papas quemaban. Sumado a eso, dio el cabezazo previo, al gol de la victoria. Tuvo el tercero en sus pies, pero el palo, le dijo no.

Cristian Rodríguez (4): Ingresó en lugar de Gómez para jugar tanto por afuera, como por adentro. Intentó con sus desbordes y gambetas pero nunca llegó a lastimar con profundidad. En un mano a mano, eludió al arquero, pero su remate, pegó en la parte de afuera del arco.

Emiliano Rigoni (4): Es más que Gómez y se nota. El ambidiestro es una garantía con su pegada. Entró por Toledo, ocupó el sector derecho y tiró el córner previo al gol de Cuesta. Debe estar entre los once.

Emanuel Aguilera (-): Con tres en el fondo, el entrenador optó por él para acompañar a Cuesta y desplazar a Pellerano hacia la derecha. Pocos minutos para ser calificado.

Mauricio Pellegrino (5): Contra todo pronóstico, varió la formación minutos antes de que arranque el match. 4-4-2 con los cuatro titulares en el fondo; El “Torito” como volante central de contención, metiéndose entre los centrales para ser salida; Jesús más suelto para sumarse al ataque y colaborar en la creación; Gómez por derecha y Benítez por izquierda para aprovechar el desborde y velocidad, acompañaron a dos delanteros. Vera como segundo delantero, tirándose hacia los costados y colaborando a jugar y Denis, como referencia y centroatacante neto.

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"GRAN CAMPEÓN") Soñar no Cuesta nada...

Si se me permite inaugurar este posteo con una metáfora festiva y cariñosamente burda, Independiente ingresó al torneo de transición actual cual joven inexperto que pisaba de manera tímida un bar de convocatoria amplia. Vislumbró a una preciosa joven de rostro fino y casi paradisiaco, con ojos celestes, algunas pecas reposando en sus mejillas, una piel que alumbraba a cualquier alma que pisase cerca y unos labios rojizos que eran la perdición de cualquier ser humano en el lugar. ¿Qué otro rol era ese, sino el de la obtención del título? Nuestro Independiente comenzó a acercarse a la mujer involucrada con cierta timidez: Su deseo de conquistarla tuvo un génesis firme pero luego padeció algunos tropezones que le hicieron observar como imposible cualquier resultado victorioso: Esa no era su noche. Este no era nuestro torneo./"ESTEBAN CHIACCHIO".

Sin embargo, la construcción de una identidad, algo de fortuna y la reconstrucción de los campos anteriormente fallidos de golpe armonizaron una entrada inesperada: Los resultados son favorables y hoy El Rojo tiene posibilidades de trepar a la finalísima que podría dar a luz a un nuevo trofeo en las vitrinas. Y nuestro joven amigo encarador, quizá no estaba tan lejos de arribar a las superficies de placer de aquella mujer preciosa. Contra todo pronóstico, las muecas de decepción comienzan a tornarse en rostros de esperanza.

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Con esfuerzo y sacrificio, Independiente sumó una victoria clave.

Fue un partido complicado, más de lo que se esperaba.- Quizá el nombre del rival genere una imágen de debilidad que luego en la cancha no se ve, ya que el equipo entrerriano generó un verdadero catenaccio, y a Independiente le costó superarlo, principalmente debido al bajo nivel de varios jugadores que no aportaron lo que se esperaba.- Se complicó ya de entrada, cuando se conoció que una molestia muscular postergaría al banco de suplentes al Cebolla Rodriguez.- Finalmente Pellegrino puso dos puntas, y decidió dejar en el banco a Rigoni.- Y en el primer tiempo, el equipo no jugó bien. Faltó claridad, faltó juego, y dos delanteros no fue garantía de peso ofensivo.-
Patronato no fue más tampoco, pero aprovechó un grave error de la defensa de Independiente que le permitió a Carrasco recibir sólo en el área para fusilar a Campaña y ponerse en ventaja.- Aún sin claridad, Independiente siguió buscando, hasta que llegó, en el minuto 45, la jugada clave del partido: penal claro de Arce contra Denis, a quien le aplicó un descalificador codazo en el medio del área. Fue penal y expulsión del zaguero visitante, y la magnífica ejecución del propio Denis posibilitó que Independiente se fuera al descanso en situación óptima: 1-1 y un hombre de más para definir en el segundo tiempo.-
No fue fácil, pero el ingreso de Cebolla Rodriguez fue una vez más decisivo.- Aun no siendo este uno de los mejores partidos del uruguayo, le dió al equipo una jerarquía diferente. Levantó su nivel Vera, que en los 90 minutos mostró voluntad y despliegue, a lo que en los últimos 45 agregó precisión en el toque. Denis siempre complicó, y los cambios de Pellegrino fueron acertados.- El ingreso de Rigoni por el voluntarioso Toledo también fue vital. La buena pegada del cordobés fue un arma más para vencer al catenaccio que planteó Forestello.- Y justamente un certero centro del volante, generó los dos cabezazos en el área que, según el manual, son gol: Denis primero, y Cuesta después.- 2-1 y parecía que nada más le quedaba al conjunto entrerriano, frente a la inferioridad numérica y a la clara superioridad del local.
Sin embargo, el juez Loustó, seguramente se quedó algo conmovido con el penal y expulsión del primer tiempo, y en el segundo tiempo decidió nivelar, cobrando todas para los visitantes.- Un penal de Ferrari al desviar con la mano un cabezazo de Denis no cobrado, otro penal cuando Cebolla fue empujado, una amarilla a Cuesta inentendible, un par de corners cambiados por saque de arco, y en general todas las divididas en favor de los rojinegros.- Sólo apoyados por eso, los entrerrianos se acercaron un par de veces, y Campaña se lució achicando brillantemente un mano a mano a Bertocchi que bien pudo ser el empate.
Independiente tuvo dos clarísimas: una definición de Denis sobre el arquero que dió en el poste, y una escapada de Cebolla Rodriguez que llegó a eludir al arquero, pero cuyo remate salió desviado.-
Llegó el final, con la tercera victoria consecutiva, y la ilusión intacta para el sprint final.- Se puede.-

CAMPAÑA (7)

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"Inferiores: Arrancan los pibes", por Elías Cardozo Bernal.

"¡Independiente, el Gran Campeón!"-

Éste Sábado, desde las 10.30, las categorías juveniles de #Independiente harán su presentación en el torneo oficial, más precisamente en la etapa clasificatoria. Independiente quiere terminar el 2016 en lo más alto, es el anhelo de esta coordinación, a lo que apuntan y para lo que están trabajando.

Quienes harán de local en esta primera fecha serán las categorías mayores, 4ta, 5ta y 6ta donde presentarán a algunos de los chicos nuevos que llegaron al club y a aquellos que realizaron la pretemporada con Reserva pero bajan a jugar con sus respectivas categorías.

Los más chicos, visitarán el predio de Ferrocarril Oeste y buscarán traerse los 9 puntos a Avellaneda, esencial para empezar el año con el pie derecho; y para que, aquellos ingresantes, como lo son los chicos de la 9na, dejen entusiasmados a los espectadores con su fútbol.

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Independiente: ganar confunde.

Eduardo VeronaPor Eduardo Verona; "DIARIO POPULAR".

Las victorias a veces instalan verdades que no son tales. Independiente derrotó a Colón 4-1 y a Banfield 3-1, pero el equipo, más allá de algunas ráfagas, jugó mal. Mauricio Pellegrino, muy subordinado a los planteos de los rivales, siempre duda entre la cautela y la iniciativa. Esa indefinición atenta contra sus posibilidades.
Independiente: ganar confunde

En un poema escrito en 1895 por Joseph Rudyard Kipling (nació en Bombay, India, en 1865 y murió en Londres en 1936) titulado "Sí", el poeta y novelista que conquistó el Premio Nobel de Literatura en 1907, planteaba "encontrarse con el triunfo y la derrota y tratar a esos dos impostores de la misma manera".

Aplicado al fútbol, nadie desconoce que la derrota conmueve. Desestabiliza. Perturba. Genera desconfianzas, inseguridades, urgencias y suele provocar un tembladeral que, entre otras cosas, se lleva puesto al entrenador. La derrota, en definitiva, es un viejo impostor que modifica abruptamente los juicios de valor de las audiencias o del ambiente en general. Destruye hasta lo que un par de horas antes se calificaba como positivo.

¿Y el triunfo? Es en muchas oportunidades (más de las imaginadas) otro viejo impostor. Aquel que gana se la cree. Y se confunde. Se ve mejor de lo que es. Porque pretende encontrarle virtudes ocultas a la victoria que conquistó. Cuando quizás esa victoria no se produjo por una gran suma de virtudes, sino por las circunstancias siempre inmanejables que perduran en el fútbol de ayer y de hoy.

Por ejemplo, Independiente ganó los dos últimos partidos por 4-1 ante Colón y 3-1 frente a Banfield. ¿Pero jugó bien Independiente? No, de ninguna manera. Convirtió 7 goles, le anotaron 2 y sin embargo sus producciones fueron claramente deficitarias. No manejó los desarrollos con autoridad. No hizo pie en el medio, a pesar de sumar volantes con mayor o menor vocación de ataque para controlar la zona.

Es que no es una cuestión de poner a más jugadores o menos jugadores en el mediocampo para establecer una superioridad estratégica, como parece suponer el técnico Mauricio Pellegrino, siempre demasiado subordinado a lo que puede ofrecer el adversario de turno. Esa subordinación, más temprano que tarde se paga caro.

La auténtica superioridad se nutre del funcionamiento propio. Y no de sacar delanteros para meter otro volante, como lo hizo Pellegrino en el cruce ante Banfield, dejando de arranque a Germán Denis en el banco. Tampoco es cuestión de acomodar al equipo según si juega de local o de visitante. Eso tiene un sello que no puede ocultarse: debilidad. Y la debilidad siempre es compatible con el miedo. Caminan juntas. Se retroalimentan.

Transmitir miedo en el fútbol y en cualquier otra actividad condiciona todas las respuestas y todas las actitudes del presente y del futuro inmediato. Porque genera dudas. Porque no confirma el potencial que se dispone. Porque el rival termina olfateando esas flaquezas que en la cancha tienen un contenido muy evidente: no asumir el rol de principal protagonista. Esperar. Retroceder. Y agrandar al que está enfrente que se siente más agresivo y determinado de lo que en realidad es.
 
Independiente viene transitando por esos senderos de gran incertidumbre. Y se equivoca. Como se equivocan todos los equipos que dependen de los rendimientos, los planteos y los aciertos ajenos. Los 6 puntos que cosechó el Rojo en las últimas dos presentaciones no deberían precipitarlo a las lecturas triunfalistas. No siempre el que gana tiene la sartén por el mango. A veces es pan para hoy y hambre para mañana.

La mejor convicción, a pesar de los miedos que quitan soltura y del tacticismo de los entrenadores que interpretan que ellos son más importantes que los jugadores, sigue siendo jugar bien conservando la iniciativa con y sin la pelota. Resignando o perdiendo la iniciativa, como durante largos pasajes lo viene haciendo Independiente, es imposible jugar bien, aunque anote goles.

Los problemas de funcionamiento del equipo que conduce Pellegrino son, en gran medida, consecuencia directa de no afrontar la responsabilidad de tomar la iniciativa desde el mismo arranque de los partidos. Y cuando retrocede más de lo que presiona en el medio o en campo adversario para recuperar la pelota (como le ocurrió en el segundo tiempo ante Colón y en la primera etapa contra Banfield, por citar apenas dos ejemplos recientes), está más cerca del abismo que de la superación. Sin embargo comete ese error una y otra vez.

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